No hay nada como vivir las experiencias en primera persona, por eso este año nos hemos ido con nuestros residentes a la feria de día.

Algunos de ellos llevaban varios años sin poder ir por diversos motivos, así que este año no podiamos dejarlo pasar.

Para ello, contratamos un vehículo adaptado que nos facilitase el acceso hasta el recinto.

Una vez allí, comimos y tomamos café en una de las casetas, tras ello nos fuimos a ver la zona de las casetas de la gente jóven y las típicas casetas de los vinillos de feria. Era asombroso el gran ambiente de feria que había y como lo estaban disfrutando nuestros residentes.

Tras tomarnos un «vinillo» fuimos a ver la zona de los más pequeños con todos los carruseles y para finalizar no nos podiamos volver sin comprar el típico turrón.

Pasamos un día inolvidable.