El entrenamiento de las habilidades funcionales como la organización y temporización es esencial para ubicarnos y estar orientados en el tiempo y en el espacio, así como la secuenciación de actos como es por ejemplo como vestirnos o como ir a comprar el pan. Una forma de entrenamiento es a través de la realización de puzzle y laberintos. Esto lo practican nuestros mayores a menudo con el material del que disponemos en el centro para de esta manera mantener estas funciones bien conservadas durante el mayor tiempo posible.