Hace muchos muchos años, en un país muy lejano que no muchos conocen, vivían una serie de personas que eran famosas por los cuentos y leyendas que narraban. Eran personas muy distintas unas a otras y cada una de ellas era fundamental para la historia del otro. 

Unos habían vivido cerca, otros lejos, unos en el mismo sitio, otros en muchos lugares, pero el destino había jugado con todos para hacerlos acabar en el mismo lugar. 

En este lugar tenían una tradición y era dar a los arboles la importancia que se merecían. Los árboles son el símbolo de la vida, están desde mucho antes que nosotros, y se quedarán ahí aún cuando nosotros nos vayamos. Por ello, en este país tan lejano que no muchos conocen, cada vez que llegaba un nuevo habitante colocaban en una rama de su árbol una imagen suya para que así permaneciera siempre en la Tierra igual que el árbol.